La hora pico

Sobre las pistolas de rayos láser y la hora pico

Hace mucho que decayó la televisión. La televisión como producto cultural y de consumo masivo. también para mí tuvo su época de oro, fue por aquellos años gloriosos cuando Miguel Galván salía con unas exuberantes mujeres de tremendos senos. Me refiero a La hora pico. 

Por esos años mozos cuando uno apenas y jugaba a las  retas de futbol en el cbtis y no sabía nada sobre Borges o Spineta, rondaban buenos programas de critica y comedia mexicana. Por esos años cuando no había escrito ninguna poema, cuento o ensayo, porque a lo mucho la única palabra que me sabia de memoria era la de mi Tagg de graffietero. 

 Antes de comenzar  a hacer un poema, hice un graffiti. Recuerdo la primera vez que Sali a la calle, con un amigo y dos aerosoles Acuario, mi amigo que vivía en el mismo barrio decidimos ilegalear algunas de nuestras calles,  tomamos la calle principal, y dibujamos unas taggs en una casa pulcra, blanca, sin ningún Rayón. Minutos más tarde, por eso de las diez de la noche, una patrulla hizo que corriéramos hasta caer en una vereda a campo abierto.

 Por esos tiempos de delincuencia y arte urbano juvenil, uno llegaba a su casa por la noche, se comía unas gorditas de carnitas, de haba, de queso con salsa de jumil, prendía el televisor y disfrutaba de aquellas caderonas y de la critica a los judiciales y policías. La crónica judicial me hacía reír tanto que disfrutaba muchísimo esas temporadas, digo temporadas por que ahora la chavisa no sabe otra palabra para referirse a una serie en su amado Netflix. Por esos años me compre una pistola de rayos lasser en la feria del cuarto viernes en un puestito de bromas, ahí donde vendían los famosos; polvos pica pica, las cacas disecadas, los mocos de gorilas, pedos artificiales y arañas de plástico. En esa temporada jugaba a borrar con mi laser a Zedillo y luego a Fox. Recuerdo con mucha melancolía la tele de esos tiempos, cuando uno no tenía que ser políticamente correcto en casi todo, cuando la critica televisaba era de valor y se daba a respetar, cuando el buen facundo tenia incognito y salía ese bello poema de; que lo hagan ellas, las viejas historias de Jaime Duende y concha, entre otros mas que ahora parecen ser borrados por la censura de lo políticamente correcto, como me dan ganas de borrar eso con mi pistola de rayos lasser pero en realidad no funciona así, la pistola solo sirve para políticos de cuello blanco y uno que otro changuito de plomo en la feria.


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