Aullido nocturno
Nunca tuve remedio, es cierto.
Nací estrellado como un huevo en mi sartén del mercado, y
No hice lo que las convocatorias de poesía querían para llenar sus estantes.
Yo Vendí mi alma al diablo por nada y le di mi carne a los perros; callejeros, corrientes, mestizos.
Me convertí en petulante y grosero, engreído y lleno de rabia como el perro que murió.
Maldecí siempre y
Lucre con mi cuerpo y con mi carne que no servía para nada,
Por que
Hice añicos mis sueños con una navaja que ensarte en las nubes para que lloviera.
Por que también aullé debajo de los puentes con una mujer indomable de cabello precioso.
Pero jamas traicione a mi vida,
Así fuera una porquería y una serie de tumores egoístas como rocas negras de vereda.
Así estuviera estrellado como un pájaro en la calle
Que se estampa contra el concreto.
Por que soy ese perro de las costillas enfermo, con moquillo y pulgas
Que le ladra a los neumáticos, y que
Nunca dejo de ladrar aun
Un traste con huesos de pollo
O a una bolsa de desperdicio en la madrugada cuando los aullidos desgarran el silencio.
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