En el fuego.

 En el fuego


Por la mañana prepararon a mamá.

El día arrojaba su luz dorada en 

el rostro de mi padre.

Sus pupilas negras brillaban 

Y era evidente que el dolor 

era aquella llama en su iris.

El último rostro de mamá antes de que se la llevarán, era blanco

como los lirios de río 

Y en sus párpados a contra luz de un espejo ovalado los hacían ver de color purpura.

Mi padre contenía  su peso con  las manos en los costados de la silla

Y su sombra jugaba en un jarrón de porcelana. 

Por la tarde fuimos a la funeraria

Y ahí vimos por última vez 

El cuerpo de mamá,

Entre la corona dorada 

del fuego que la consumía. 




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